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Trabajamos para construir un mundo mejor.

La expedición.

El miércoles 23 de marzo, nuestro equipo de Lanchas Bus compuesto por cinco integrantes, parte desde Donostia hacia el campo de refugiados de Medyka una travesía de casi 5300km con el objetivo de llevar ayuda humanitaria al país ucraniano y trasladar a España a varias familias que han huido de la guerra. 

La expedición, lejos del planteamiento original se alargó durante cinco días, debido a múltiples inconvenientes y contratiempos en prácticamente todas las jornadas. Finalmente y a pesar de todo, el equipo consiguió desplazar desde Polonia un total de nueve personas, de las cuales había 3 personas mayores, 2 madres y 4 niños.

Jornada #1

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Lejos del planteamiento inicial, el equipo decidió partir el miércoles 23 de marzo por la noche, de esta manera avanzarían varios kilómetros hacia el interior galo antes del día previsto. La expedición avanzó un total de 345km haciendo parada en Angulema para descansar, reponer fuerzas y poner rumbo directo a Medyka.

 

Jornada #2

El objetivo era claro, recorrer los kilómetros restantes hasta el campamento de manera continuada y con las paradas exclusivamente necesarias para comer, repostar y estirar las piernas, el equipo estaba preparado para asumir tantas horas en la carretera. Tras modificar la ruta, el equipo decidió tomar la ruta de Paris, lo cual supuso perder gran cantidad de tiempo en la circunvalación del país galo. Era poco realista suponer la llegada al campamento sin haber realizado ningún descanso previo, por lo que se tomó la decisión de hacer una escala improvisada en Asfelt, un pueblo del interior germano al que llegaron hacia las 01:15 de la madrugada del viernes.

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Asfelt

Visitas al interior alemán.

Nuestro equipo en el pueblo de Asfelt, tras haber pasado la noche allí para realizar la siguiente etapa hasta el campo de refugiados de Medyka.

En ruta

Historias del primer día.

Valentín, uno de nuestros conductores voluntarios nos cuenta como ha sido la primera jornada de viaje y el planteamiento realizado por el equipo para la segunda etapa.

 

Jornada #3

 

Esta vez sí, no teníamos ninguna duda en que llegaríamos la tarde del viernes 25 al campamento para poder entregar la ayuda humanitaria y recoger a los refugiados. Nuestro contacto en Donosti de la asociación Euskadi-Ucrania, nos había avisado de que los refugiados ya no estaban en el campamento, habían sido evacuado por una plaga de ratas además del frío. Nuestro objetivo seguía siendo Medyka pero el punto de encuentro sería un colegio habilitado por las fuerzas polacas. Además, nos esperaba otro contacto en Przemyśl, lugar donde descargaríamos la ayuda humanitaria antes de acceder al campamento. Por mucha planificación, los contratiempos siempre surgen y nada más cruzar la frontera polaca, sobre las 15:00 del mediodía un accidente nos bloquea el paso durante cuatro horas. Contra todo pronóstico, era imposible llegar a una hora prudente al campamento por lo que tuvimos que aplazarlo y realizar nuestra llegada la mañana del sábado. Esa noche nuestro equipo tuvo que hacer parada en Cracovia a descansar.

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Parados en la autopista I

Manteniendo el humor.

A pesar de todas las horas que tuvimos de retención, nuestro equipo no pierde el humor. Siguen con la ilusión puesta en entregar toda la ayuda al campamento y hacer llegar un abrazo de solidaridad a las familias refugiadas. Hay que reconocer que la compañía no podía ser mejor y las horas pasaban volando.

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Parados en la autopista II

Hasta el anochecer.

Finalmente al equipo no le quedó más remedio que descansar en la ciudad de Cracovia, ya que de lo contrario la llegada al campamento sería de madrugada y al haber niños pequeños no sería lo más sensato. 

Siempre existen contratiempos.

Jornada #4

 

Indiscutiblemente la jornada más difícil para el equipo. Apenas a unos kilómetros del destino, era momento de concienciarse y enfrentarse a la realidad, al verdadero fin por el que realizamos este proyecto. Llegamos a ​Przemyśl y nos encontramos con un centro comercial adaptado y un parking lleno de vehículos y convoyes de ayuda humanitaria. Allí nos espera nuestro contacto al que transferiremos la ayuda humanitaria y la hará pasar la frontera. Por el suelo, restos de cunas de bebés, carritos, ropa, etc. Antes de adentrarnos en Medyka, debíamos registrarnos en un puesto de control militar.

Todo va según lo planeado y llegamos a Medyka, concretamente al colegio a donde habían evacuado a la familia que teníamos que recoger. Antes de acceder al recinto debemos pasar otro control militar, nos permiten acceder y nos encontramos un polideportivo lleno de camas hacinadas y pegadas las unas con las otras, no teníamos palabras. Finalmente encontramos en apenas unos minutos a la familia que ya teníamos asignada antes de salir de Donosti. Eran dos madres, una abuela y cuatro niños. Solicitamos a los militares que comunicasen que teníamos más plazas, que podíamos traer con nosotros a más gente y el resultado fue en vano, nadie se atrevía a abandonar el campamento. Los militares nos recomendaros viajar a otro campamento a apenas media hora de viaje, así lo hicimos.

Llegamos a una gran superficie comercial, similar a la de Przemyśl pero aún mayor,  esta vez teníamos que entrar dentro. Nadie del equipo estaba preparado para ver el desastre en persona, miles de personas: niños, mayores, mascotas, mujeres embarazadas. Cada módulo del centro comercial correspondía a un país a donde los refugiados querían marchar, accedimos al nuestro y aparecieron dos parejas mayores, habían huido juntos de la guerra. Finalmente una pareja decidió unirse a nosotros y la otra optó por quedarse, el miedo era tan grande que les impidió viajar con nosotros.

Ya estaban los nueve que íbamos a desplazar, cada cual con su vida en una maleta y teníamos toda la tarde por delante hasta descansar, esta vez en Brno, a donde llegamos sin incidentes.

Minutos antes de la llegada

Muy cerca de prestar ayuda.

Apenas unos minutos nos separaban del campamento de Medyka, los nervios a flor de piel pero con las pilas bien cargadas y con una dósis bien alta de ilusión. 

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Entrada al pueblo

La llegada a Medyka.

Parecía que hasta el tiempo había cambiado, el cielo estaba más gris, el pueblo desierto, teníamos que llegar al colegio a toda costa, la familia de siete refugiados que teníamos asignada nos estaba esperando en el colegio

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El colegio

Camas y más camas.

A veces las palabras sobran y es impactante lo que vio nuestro equipo en el colegio. Primero un control militar para poder acceder y posteriormente un polideportivo lleno de camas pegadas las unas con las otras, niños jugando a baloncesto y personas dea

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Przemyśl

Retales de la guerra.

Esta era una de las imágenes más habituales, restos de cunas, carros de niños, enseres personales, abandonados en cualquier parte alrededor de los principales campamentos para los refugiados.

Jornada #5

El quinto día parecía que iba a ser fácil, que todo sería manta y carretera. A nuestra llegada a Nüremberg comenzaban los problemas, uno de los niños que viajaba con nosotros vomitaba constantemente, le costaba comer y la decisión del equipo era clara, trasladarle al hospital más cercano, que estaba a cinco minutos del lugar donde habíamos parado a comer. Una vez en urgencias el celador nos comenta que llevaría para largo, el hospital estaba colapsado y calculaba hasta cuatro horas. El equipo y las personas refugiadas aprovecharon para estirar las piernas, reponer víveres y replanificar la expedición, ya que ese tiempo volvía a retrasar los planes. Tras un par de horas de espera, el niño sale por la puerta de urgencias con su madre, todo había ido bien y volvíamos a poner rumbo a casa. Última noche antes de llegar a casa con para de Mulhouse.

 
La vuelta

¡Volvemos a casa!

La noche ha sido reparadora tanto para el equipo como para los refugiados, la comunicación no es sencilla ya que solo una de las nueve personas sabe hablar inglés. Encajar las habitaciones de los hoteles es realmente complicado, pero todo ha sido un éxito.

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Sumando
ilusiones.

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Hospital de Nüremberg

Houston, tenemos un problema.

Finalmente el niño presentaba una infección estomacal a la que el equipo medico puso remedio, al menos temporalmente. A pesar del retraso en e trayecto, el equipo decide poner rumbo a Mulhouse como última parada antes de llegar a la meta.

​Última noche

El último atardecer.

Se notan los kilómetros a las espaldas, el estrés, los nervios. Durante el trayecto otro de los niños empieza a presentar los mismos síntomas que el primero, esta vez el más pequeño de ellos. Afortunadamente ya contábamos con la medicación del hospital.

Jornada #6

Recta final, madrugar mucho y carretera. Los niños se encuentran algo mejor, aunque no están totalmente recuperados. Última etapa desde Mulhouse hasta Donostia, con la vista puesta en llegar a la noche, el viaje se desarrolla sin incidencias reseñables, muchas horas, pocos descansos, todos queríamos llegar. A las 23:00 el equipo y los refugiados llegan a la base de Lanchas Bus, allí nos espera la Directora ejecutiva de la organización y la coordinadora de la asociación Euskadi - Ucrania, quien acogerá temporalmente a las familias. Además, les esperamos con una pequeña cena improvisada de bienvenida. Emociones, abrazos, lágrimas, pero sobretodo la satisfacción de haber logrado cumplir con el objetivo.

 
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Una
historia
de
campeones.
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